Los ataques sistémicos a la independencia judicial y la emergencia de movimientos populistas son dos de los mayores desafíos que acechan nuestros sistemas constitucionales en la actualidad. A ambas orillas del Atlántico existe una preocupación compartida sobre las amenazas que representan dichos fenómenos para el Estado de Derecho. En estas circunstancias, reflexionar sobre una situación de crisis derivada de la incidencia de ambas dinámicas se presenta como un debate inexcusable para la comunidad jurídica. Son precisamente estas inquietudes las que se encuentran en la raíz de la celebración del seminario internacional “Independencia judicial y populismo en América Latina”, que tuvo lugar el pasado 25 de noviembre de 2021, en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, organizado por el Grupo de Investigación en Derecho Constitucional, Europeo y de la Integración Supranacional. 

Este encuentro se desarrolló en una única jornada en torno a dos ejes de trabajo. De un lado, se abordaron las consecuencias nocivas de la irrupción de regímenes populistas sobre la independencia judicial desde una perspectiva general y con una mirada a la situación en Europa y América Latina, en particular. De otro lado, con una visión más específica, se presentó una aproximación a las experiencias en Brasil, Argentina, Colombia, México, Guatemala y Ecuador. Con este planteamiento bifronte se aspiraba a analizar con un espíritu crítico y propositivo cómo una deriva populista ha provocado un impacto innegable sobre las estructuras constitucionales fundamentales y, con especial énfasis, en la garantía de la independencia judicial. 

Las ponencias de apertura corrieron a cargo de la profesora Laura Cappuccio (Università degli Studi di Napoli Federico II) y del profesor Jorge Roa Roa (Universidad del Externado). La primera de ellos, con una exposición titulada “El Tribunal de Justicia de la Unión Europea y los ataques a la independencia judicial en algunos Estados de la UE”, puso de relieve cómo los teóricos de la integración europea han pasado de examinar las sucesivas oleadas democratizadoras al análisis de sus reflujos. No menos cierto es, apuntó la investigadora italiana, que un elemento común en las recientes experiencias de involución democrática en la Unión Europea ha sido el ataque a la separación de poderes. En particular, se ha apreciado una erosión de los principales órganos constitucionales para la tutela del Estado de Derecho (la jurisdicción constitucional, la Fiscalía o el órgano de gobierno de los jueces, entre otros).

A ello agregó que Hungría y Polonia representan, como es bien sabido, dos casos paradigmáticos de constitucionalismo iliberal en el continente europeo. Ante la ineficacia de la vía política (artículo 7 TUE), la profesora Cappuccio hizo hincapié en el papel fundamental desempeñado por el Tribunal de Justicia para contrarrestar los embates de los regímenes liderados por Orbán y Kaczyński. En este sentido, presentó un recorrido de la jurisprudencia más destacada del Tribunal de Luxemburgo en los últimos años, que se ha manifestado a través de un amplio número de recursos por incumplimiento, cuestiones prejudiciales y medidas cautelares.

Al otro lado de la mesa, el profesor Roa completó la primera sesión de la jornada con una intervención bajo el título “El juez constitucional y la contención de la erosión democrática: la independencia judicial como requisito esencial para un rol transformador”. Roa avanzó su tesis desde un primer momento, apuntando que el Poder Judicial ha estado sometido a presiones en su rol de preservación de la democracia frente a fenómenos de constitucionalismo abusivo. Y, no menos importante, añadió que la pandemia ha agravado una situación previa que ya evidenciaba de considerables déficits en términos democráticos.

En opinión del profesor colombiano, la crisis originada por el COVID-19 ha acentuado un contexto preexistente de desequilibrio en la región latinoamericana, que presenta características peculiares y diferenciables respecto del caso europeo. Así pues, evidenció una tolerancia generalizada al autoritarismo para hacer frente a esta situación de emergencia, que se ha caracterizado por una concentración del poder en manos del Ejecutivo, una limitada influencia del papel de la prensa y un aumento del rol de la policía y del ejército. 

A propósito de las experiencias de algunos países latinoamericanos, el profesor Antonio Maués (Universidad do Pará) ofreció una panorámica acerca de la independencia judicial en Brasil desde la llegada al poder del Presidente Bolsonaro. En cuanto a ese particular, expresó que las condiciones de acoso y presión del presidente brasileño sobre el Poder Judicial y sobre el Supremo Tribunal Federal de Brasil, especialmente, auguraban un futuro aciago, más si se toma en cuenta que, como ya había señalado el profesor Roa, el autoritarismo en América Latina fue tolerado como supuesto remedio a las dificultades derivadas de la pandemia que aún hoy azota el mundo. 

No obstante ese temor inicial, y sin que se haya salvado totalmente la situación, las respuestas del máximo tribunal de justicia de Brasil han dado una luz de esperanza pues, al reforzar las competencias de estados y municipios así como las del Poder Legislativo, el Supremo Tribunal Federal consolidó contrapesos efectivos a la deriva autoritaria de Bolsonaro, su política negacionista y, en general, a sus tentativas de maniatar a la judicatura. Así visto, “aún hay jueces en Brasil”. 

Continuando con el recuento en el cono sur del continente, la profesora Micaela Alterio (Instituto Tecnológico Autónomo de México) ofreció una exposición que, anclada en la separación de poderes y el populismo como fenómeno de estudio, terminó por desembocar en la experiencia reciente de Argentina. De tal modo, la profesora argentina enfatizó la situación de crisis actual en cuanto a la representación política y, con ello, urgió separar la “pajo del grano”: no todo régimen que apele discursivamente al pueblo puede ser calificado automáticamente de populista.

En cuanto al caso de Argentina, Alterio reconoció lo inaplazable de una reforma en el aparato judicial a efectos de solventar el desfase a que se ha visto sometido el Poder Judicial merced al cambio generalizado de las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales en el país. Derivado de ese diagnóstico, de acuerdo con la profesora Alterio, el tiento en los procesos de reforma de los Poderes Judiciales ha de centrarse en evitar que los regímenes populistas erosionen las garantías de independencia y autonomía con que este ha de trabajar. Según su opinión, este no parece ser el caso de la actual Argentina. 

En Colombia, y de acuerdo con la intervención del Magistrado José Fernando Reyes (Corte Constitucional colombiana), los años de ejercicio de un Poder Judicial robusto han permitido reconocer las distintas garantías, formales e informales, con que se debe dotar a los jueces para su correcto funcionamiento en clave democrática.  

No obstante lo anterior, esa extensa revisión permitió enfatizar que, en la actual Colombia, los jueces son cada vez menos independientes. Muestra inequívoca de ello lo constituye el ejercicio del régimen disciplinario, espacio en el que se han detectado, recientemente, amenazas reales para el desempeño de la judicatura provenientes, en concreto, del órgano encargado de disciplinar a los jueces colombianos: la Comisión Nacional de Disciplina Judicial.   

En Guatemala, la situación colombiana se replica y, con ello, la independencia judicial se ve en serio riesgo en la actualidad. Esa premisa fue transmitida por la profesora Mónica Mazariegos (Instituto Max Planck de Derecho Público Comparado y Derecho Internacional), quien relató, en su intervención, parte de las dificultades con que se enfrentan los jueces, en los ámbitos de su libertad y autonomía, para llevar a cabo sus tareas de modo independiente. 

Producto del contexto centroamericano en que se enmarca Guatemala, heredero de una tradición autoritaria, patriarcal y colonial, al decir de la profesora Mazariegos, son especialmente preocupantes los efectos nocivos que, en el libre desempeño de la función judicial, ha opuesto una complejísima red de corrupción, especialmente en lo que al nombramiento de los distintos estamentos de la judicatura respecta. También, la estela del populismo se ha manifestado peligrosamente, en Guatemala, en la expansión de una noción “punitivista” de las normas penales a través de la instalación, en el imaginario colectivo, de un discurso de “mano dura” contra cualquier tipo de criminalidad, narrativa de la que no escaparon, naturalmente, los despachos judiciales y quienes los ocupan.

Respecto del caso mexicano, el Magistrado Fernando Silva (Poder Judicial de la Federación Mexicana) relató, en breve, acerca de las problemáticas relaciones que se han instalado entre el gobierno populista del Presidente López Obrador y la actual presidencia de la Suprema Corte de la Nación de México. Esa interacción entre los poderes Ejecutivo y Judicial ha inaugurado un proceso de erosión de los linderos entre la política y los contrapesos judiciales, que ha sido auspiciado, entre otras circunstancias, por las posiciones de la cúpula del Poder Judicial frente a determinadas decisiones de la administración López Obrador. 

Y es que, como producto de esa pulsión, recientemente fue aprobado un paquete de reformas al estatuto judicial que, empero el carácter loable de algunas de ellas, según el Magistrado Silva, no puede soslayarse el peligro latente que otras tantas representan: la creación de juzgados especializados para la concentración de asuntos y la ampliación del mandato del actual Presidente del Poder Judicial (recientemente declarada inconstitucional). 

Finalmente, y de vuelta al sur del continente, el profesor Andrés Cervantes (Universidad del Espíritu Santo) rindió un breve repaso a la situación ecuatoriana para, posteriormente, erigir una paradoja como idea central de su intervención: de los largos años de constante violación a la independencia judicial, auspiciada por el régimen Correísta, la actual Corte Constitucional de Ecuador constituye una apuesta de futuro para el régimen democrático y la tutela efectiva de los derechos fundamentales en ese país.   

El profesor ecuatoriano explicó esa paradoja en que, a pesar de las irregularidades en los nombramientos de los magistrados que integran ese órgano colegiado, la conformación y algunas de las sentencias de ese tribunal han sido acertadas, al punto de que han llegado a ofrecer resistencias puntuales al Poder Ejecutivo ecuatoriano y algunas de sus decisiones más recientes.

Con todas estas reflexiones, el Seminario internacional “Independencia Judicial y populismo en América Latina” sirvió como una jornada de estudio completa, que evidenció el innegable avance de los regímenes populistas en la región pero que, a la vez, dio muestra de que algunas de las garantías residenciadas en el Poder Judicial, aunque perfectibles, han permanecido en buena medida impávidas, lo que hace pensar que, con los ajustes adecuados, su potencia servirá para alcanzar verdaderos regímenes democráticos, más justos e inclusivos. A ello, y no otra cosa, deben volcarse con urgencia los países latinoamericanos. 

 

Cita recomendada: Pablo Cruz Mantilla de los Ríos y Mario Matarrita Arroyo, “Reseña sobre el seminario internacional: “Independencia judicial y populismo en América Latina”, IberICONnect, 13 de enero de 2022. Disponible en:  https://www.ibericonnect.blog/wp-admin/post.php?post=16929&action=edit#:~:text=https%3A//www.ibericonnect,una%20nueva%20pesta%C3%B1a)

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