Hay afirmaciones que, de tanto repetirse, terminan perdiendo contenido. Que la información salva vidas es una de ellas. La expresión aparece invariablemente después de terremotos, huracanes, inundaciones o incendios forestales. Se repite en comunicados oficiales, campañas de protección civil y mensajes de organismos internacionales con una naturalidad tal que rara vez nos detenemos a preguntarnos si esa intuición posee alguna consecuencia jurídica. Sabemos que la información resulta útil durante una emergencia; lo que no hemos discutido suficientemente es si esa utilidad modifica el alcance de las obligaciones internacionales que pesan sobre los Estados en materia de libertad de expresión. La […]