Gobierno abierto como oportunidad de cambio, María Dolores Montero Caro

 Dykinson, Madrid, 2021, ISBN: 978-84-1377-098-7, 166 páginas.


De un tiempo a esta parte, en el ámbito de la gestión pública, se ha ido generalizando y extendiendo el concepto anglosajón de Open Government (en adelante oGov; traducido como Gobierno Abierto) con el propósito de expresar una forma de gobernanza más transparente, colaborativa, ética que incorpora, también, una rendición de cuentas (accountability) más exigente. Aunque el término no es actual, ya que como bien indica la autora viene siendo usado en la literatura jurídica-científica al menos desde los años 50 del s. XX pasado, la aprobación del Memorando de Transparencia y Gobierno Abierto (2009), una de las primeras medidas adoptadas por la Administración Obama en EEUU, le otorgará carta de naturaleza. Su continuidad posterior, a partir de los planes de apertura gubernamental que se generalizarán en todas las agencias públicas del gobierno federal, terminará por configurarlo como un nuevo hito en el ámbito del fortalecimiento institucional. 

La monografía que el lector tiene entre sus manos se centra en la inclusión del oGov como respuesta a los grandes cambios disruptivos que han acontecido en la última década y que pese a su naturaleza global, han tenido una traducción española sui generis. Empezando por el impacto de la mayor crisis económico-financiera (Gran Recesión) que se recordaba, que propiciará una continuidad de sinergias entre las reformas implementadas de forma efectiva (materia presupuestaria, trasparencia e integridad, unidad de mercado…) y aquellas otras postergadas para una mejor ocasión (finanzas públicas, gestión de TIC, gobernanza multinivel, mejora regulatoria…) y que serán incluidas en el actual Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (2020). Siguiendo por el contagio político que tuvo ésta en la protesta generacional de los “indignados” (más conocido entre nosotros como movimiento cívico 15-M, del que ahora mismo se cumplen 10 años) que impactará, con contundencia, en el sistema político-representativo, condicionando nuestra gobernabilidad parlamentaria y llegando a gripar la calidad democrática de nuestro modelo. O, finalmente, topándose con una pandemia de naturaleza global, que ha golpeado con extremada dureza nuestra Nación, y que obliga a repensarnos colectivamente de nuevo. Fenómenos que tienen el patrón común de una mayor exigencia en el compromiso restaurativo de la confianza pública y ello, en paralelo, a la necesidad de avanzar en el fortalecimiento democrático de nuestras instituciones representativas. 

Para alcanzar tal fin, la monografía identifica la ambición del oGov como remedio a la desafección democrática que a modo de “poso” se ha instalado paulatina y crecientemente en nuestras sociedades; particularmente en la española. Buscando una mayor implicación colectiva que trascienda y vaya más allá del ejercicio cotidiano del sufragio, como subraya la autora del libro en las primeras líneas del prólogo a la obra. Tal afirmación, justifica la estructura interna que nos sirve de guía, si descontamos eso sí los dos capítulos introductorios de naturaleza contextual (Cap. I: “El modelo democrático español”, págs. 19-44; y Cap. II: “Un nuevo modelo de sociedad, la sociedad del Conocimiento y de la información”, págs. 45-49), que son una clara y evidente concesión al proyecto de tesis que será el origen de la investigación.  

Esta estructura material, transitará desde un capítulo conceptual en que se profundiza en tan escurridizo concepto (Cap. III: “La ambición del gobierno abierto”, págs. 55-70) que la autora advierte no debe confundirse con otros similares o convergentes (“Administración electrónica, Open Data, Democracia 2.0 o Buen Gobierno”, pág. 59) y que bien se identifica con alguna de las best practices desarrolladas recientemente en el mundo anglosajón; a partir de un análisis de la experiencia federal norteamericana a través de la cual la autora destaca las iniciativas más relevantes para cada uno de los grandes pilares sobre los que se asienta el oGov (págs. 66-70): usaspending.gov, web donde puede encontrarse abundante información sobre el destino de los fondos federales; la creación de un CIO o Delegado Federal de Información en la estructura institucional norteamericana; o distintas iniciativas en clave participativa, como bautizada con las primeras palabras de la Constitución Federal (WeThePeople) que sirve de vehículo a ingentes peticiones de información con un listón mínimo de apoyos (hasta 100.000  rúbricas) y que bien pronto será replicada (e-petitions) por el socio británico, a partir de una estrategia gubernamental propia (Putting the Frontline First: Smarter Government).

Los esfuerzos por consolidar esa Alianza a favor del oGov protagoniza otro de los capítulos centrales de la obra (Cap. IV: “El papel de España como miembro de la Alianza para el Gobierno Abierto”, págs. 71-77), basado en la participación española en esa iniciativa global. Es de lamentar que la fecha de publicación de la monografía haya impedido incorporar información más detallada sobre el IV Plan vigente, referido a las anualidades 2020-2024, aprobado hace un año (29 de octubre de 2020) declarada la alarma constitucional. A pesar de que tales documentos han sido ampliamente analizados y evaluados por la comunidad científica (por ejemplo, desde el GIGGAP-Grupo de Investigación en Gobierno, Administración y Políticas Públicas, donde de forma temprana se ha puesto mucho empeño en la evaluación de la Alianza del Gobierno Abierto (AGA) y sus consabidos desarrollos nacionales) hubiese resultado interesante haber podido desgranar los nuevos 10 compromisos que se han planteado respecto del marco nacional de actuación. 

Los dos capítulos nucleares de la obra sistematizan y concretan los pilares más destacados del oGov (Cap. V: “Los pilares del Gobierno Abierto I: la Transparencia”, págs. 79-120; y Cap. VI: “Los pilares del Gobierno Abierto II: Participación y Colaboración”, págs. 121-140), culminando con un ejercicio prospectivo del futuro postpandémico más inmediato (Cap. VII: “El Gobierno Abierto en el futuro inmediato”, págs. 141-154). En los dos primeros, resulta de especial interés el tratamiento del derecho a la información pública a partir de la jurisprudencia más reciente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (págs. 79-90); la legislación comparada sobre libertad de información, también exclusivamente ceñida a la casuística británica y estadounidense (págs. 90-96); o los desarrollos legislativos de la transparencia en el marco estatal español y autonómico (págs. 103-119), donde hubiese resultado oportuno incluir alguna de las iniciativas legales en tramitación que ahondan en esa transición transparencia-oGov apuntada por la autora, como sucede con el Proyecto de Ley autonómico de Gobierno Abierto de la GVA. Igualmente, hubiese sido oportuno alguna referencia a la labor desplegada por el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno estatal (que tiene, también, sus correlatos autonómicos), organismo público independiente, creado en 2015 y encargado de promover la transparencia pública que, inexplicablemente, la monografía omite. Su incorporación hubiese estado más que justificada ya que el incumplimiento de las resoluciones del Consejo de Transparencia también da una buena medida del estado de salud de ese pilar del oGOV; como demuestra, por ejemplo, un reciente análisis que viene a demostrar que los gobiernos socialistas de Sánchez han resultado 20 veces menos transparentes que los populares de Rajoy, en función del grado de incumplimiento de sus resoluciones (un 14% frente al 0,7%). Por último, de especial interés resulta la identificación de buenas prácticas en el ámbito participativo (págs. 130-133) de las arenas autonómicas (Portal vasco Irekia) y/o locales (como la iniciativa “Decide Madrid” o la Escuela de Participación Ciudadana de Córdoba, donde a buen seguro la profesora Montero habrá tenido una decisiva y determinante influencia), así como los compromisos básicos que apuntan al ámbito colaborativo (Portales de Transparencia; Foros y Comisiones Sectoriales de oGov; la Red de Entidades Locales de Transparencia y Participación Ciudadana; o las iniciativas desplegadas en la acción exterior) a las que la autora dedica una última atención (págs. 133-140).

El resultado de la estructura descrita es resultado como se ha dicho del proyecto de tesis doctoral que bajo el título “El encaje constitucional del modelo de Open Government” defendió con éxito la profesora Montero en enero del pasado año, obteniendo la máxima calificación. Sólo a esa eventualidad se debe el desequilibrio en cuanto a la consistencia de los capítulos y la naturaleza casi instrumental de la que gozan alguno de ellos, como los que sirven de marco introductorio; siendo fundamentalmente descriptivos. El interés no obstante de la misma, está en el hilo conductor que se fragua a partir del tercero de los capítulos y que secuenciará el modelo de oGov a partir de las prácticas más significativas y destacadas en el ámbito comparado; la ejecución continuada de la AGA; o el desarrollo normativo de la transparencia, así como del resto de pilares básicos (participación y colaboración) del oGov, que desarrolla con distinta intensidad como se ha podido constatar. 

Por último, la parte conclusiva de la obra se justifica en evitar hacer coincidir el oGov con la trasparencia (“gobierno abierto no es sólo trasparencia” llegará a titular la autora uno de sus epígrafes finales), un mal comúnmente generalizado que puede tener explicación en el tardío y defectuoso marco regulatorio del que se ha provisto no sólo el Reino de España sino también la práctica totalidad de CCAA. Aunque la experiencia demuestra que tan importante es el marco regulatorio como el desarrollo de esa cultura por gobiernos e instituciones (paradigmático es el desarrollo desplegado por la Casa de SM El Rey, que bien podría haber sido puesto de ejemplo por la autora). 

La monografía puede resultar también extremadamente útil y de extremo interés por la abundante bibliografía que contiene sobre oGov, a pesar de algunas ausencias de obras recientes y fundamentales de autores citados en la misma. Es el caso de la obra colectiva coordinada por el profesor César Calderón (Guía práctica para abrir gobiernos. Manual de «Open Government» para gobernantes y ciudadanos. Madrid: Goberna América Latina, 2014); o de otra obra de referencia internacional [Lathrop, D.; Ruma, L. (Eds.): Open Government: Collaboration, Transparency, and Participation in Practice. Sebastopol (California): O’Reilly Media, 2010], que a buen seguro la autora podrá incluir en futuras ediciones de la publicación. 

La profesora de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba a pesar de su juventud nos ofrece el paradigma del oGov como una oportunidad de cambio (leitmotiv que surca el conjunto de su obra), como una palanca de desarrollo institucional; lo que es consecuente con su corta pero intensa labor investigadora desplegada en los últimos años tanto en su universidad como en el Centro de Estudios Andaluces pero, al mismo tiempo, refleja también un afán de radicalidad democrática que se proyecta sobre frecuentes recomendaciones de lege ferenda que podemos encontrar sin muchos esfuerzos en la misma. Por esos y por otros motivos apuntados estoy convencido que va a convertirse en una referencia inexcusable en los ámbitos académicos de los recientes estudios sobre Trasparencia, Participación y oGov en España.


Cita recomendada: Mariano Vivancos Comes, Reseña del libro: “Gobierno abierto como oportunidad de cambio” de María Dolores Montero Caro” IberICONnect, 17 de noviembre de 2021. Disponible en: https://www.ibericonnect.blog/2021/11/resena-del-libro-gobierno-abierto-como-oportunidad-de-cambio-de-maria-dolores-montero-caro/

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